lunes, 31 de julio de 2017

El Poder de tus Palabras

Tus palabras guardan magia…cuida bien las que pronuncias dedicadas a ti o a otras personas o seres sintientes. 
Siempre os recuerdo con sumo cariño y agradezco mucho !tanto! como aprendí a vuestro lado.
Namasté.
Inés

La “Magia de las Palabras”

Uno de los grandes descubrimientos de mi vida,  fue cuando conocí la “magia de las palabras”. Está demostrado que nuestras palabras están estrechamente relacionadas con nuestra actitud, y esta a su vez con nuestras creencias.
La pregunta sería, ¿qué fue primero el huevo o la gallina? ¿es mi actitud la que da lugar a mis palabras o son mis palabras las que condicionan mi actitud?

Sinceramente, creo que la influencia se da en las dos direcciones. La manera en que nos expresamos y como nos comunicamos está afectando a nuestra actitud, de igual forma la actitud que tenemos ante algo origina nuestra manera particular de comunicarnos.
El cuidado en el uso de nuestro lenguaje es una herramienta poderosísima para condicionar nuestros resultados en la vida, de la misma manera que observar como habla una persona, nos está dando muchas pistas sobre su sistema de creencias, muchas veces asentado a nivel subconsciente.

El uso que hacemos de nuestro lenguaje es una herramienta poderosísima para crear nuestros resultados en la vida. Aquí y ahora, no voy a hablarte del poder de la comunicación, que es algo mucho más amplio.
Saber comunicarse correctamente implica aspectos como, hacerse entender, entender a otros, comprender mejor lo que sucede, saber influenciar, crear conexión con tu interlocutor/a,  fomentar el respeto, ganarse la confianza de los demás, etc.
Básicamente, el arte de la comunicación implica dominar tres aspectos: lo que decimos (palabras), como lo decimos (tono, etc.) y como actuamos (expresión corporal y facial).
Hoy solo quiero centrarme en lo que decimos, en nuestras palabras, en como hablamos, en definitiva, en el uso que hacemos de nuestro lenguaje.

Si Quieres Algo, Debes Pedirlo

Lo primero que aprendí es que si quieres algo, debes pedirlo. ¿A que suena de evidente? Pues aunque te parezca extraño, muchas veces sucede todo lo contrario.
Nos dedicamos a quejarnos y a decir lo que no queremos, y es entonces cuando nuestro cerebro se enfoca, precisamente en eso (en lo que no queremos) y abandona cualquier opción de centrarse en lo que realmente deseamos, perdiendo así muchos de los recursos que tenemos y podríamos utilizar para alcanzar nuestros deseos. Así de simple.
Neurológicamente, nuestro cerebro tiene unos mecanismos de funcionamiento muy claros, por ejemplo, no entiende los mensajes en negativo.

¿Qué quiero decirte con esto?
Si yo te digo que pienses en una galleta de chocolate, inmediatamente tu cerebro acudirá a los archivos donde tiene guardada su representación de lo que es una galleta de chocolate y la visualizarás.
Pero si te digo que no pienses en una puesta de sol, tu cerebro prescinde del no, y busca es su archivo la representación que tú tienes de lo que es una puesta de sol y eso es precisamente lo que visualizarás.

Ha omitido el no completamente. Se hizo un estudio con niñ@s en un colegio y se vio que sustituir los carteles que indicaban no grites, por otros que decían habla en voz baja, era mucho más efectivo.
Cuando nos expresamos tenemos que poner especial cuidado en hablar en positivo, manifestando lo que realmente queremos y salir de la “actitud de la queja”, si lo que deseamos es que nuestra vida empiece a manifestar unos resultados positivos …


Te invito a la reflexión...Y tú, ¿cómo te expresas habitualmente?

Os invito a conocer otra de mis publicaciones donde comparto sobre la Cabaña de Lunas y empoderamiento de Lo Femenino arquetípico, pincha en este link: Circulo de Empoderamiento

Te recuerdo la página de facebook donde comparto sobre bienestar.  Sendas Saludables



miércoles, 5 de julio de 2017

AGRADECER DE MANERA PROFUNDA

Namasté
Queridas todas las personas que  leáis esta entrada... en especial vosotras mujeres de los talleres "Cuidado de las emociones a través del cuerpo" del  Aula de Mujer, un espacio añorado y muy querido para mí. 
Me he demorado un poquito con esta nueva visita por aquí, anduve muy ocupada por trabajo y también  por mis responsabilidades de cuidados  a mis querid@s padre y madre, que como bien sabéis están delicados de salud. 
Sólo deciros que os llevo en mi corazón y os recuerdo con mucho cariño. Por lo que he ido sabiendo a través de alguna de vosotras este trimestre ha transcurrido bien, con los lógicos ajustes de los cambios, pero en su mayoría contentas con las nuevas profesionales que os cuidan en estos talleres. 
Un abrazo sentido desde el corazón para todas y cada una de vosotras.
!Feliz etapa estival!!
Seguiré viniendo de vez de en cuando por aquí... me encantarán vuestros comentarios ;) 
Inés


Descubre cómo agradecer de manera profunda y real para que sientas sus beneficios
Últimamente veo que se ha puesto de moda el agradecer y me da mucho gusto. Sin embargo, a veces caemos en agradecer sin sentirlo o creerlo de verdad, cuando esa es la parte más importante para que realmente funcione.
Un testimonio personal con el puedes verte identificada: 
"Recuerdo que de niña le agradecía a Dios por tener una casa, comida, una familia, un perro.. y cosas por el estilo, después abandoné esta linda práctica pues he de aceptar que en algún momento me caía mal la frase de “sé agradecida”, pues yo lo interpretaba como…”eso de lo que te quejas no tiene sentido ni valor, no seas mala persona y ve las cosas buenas que sí tienes”.
Pero fue hasta después de los ataques de pánico que volví a contactar con el agradecimiento de otra forma, con una perspectiva un poco diferente. Descubrí que no se trataba de agradecer lo que tenía o lo que me daba la vida o Dios mismo, sino de agradecer momentos de verdad, de vida, de plenitud que sí experimentaba en el día.
Aprendí a agradecer sobre fenómenos internos que se daban en mí, sobre avances en mi proceso personal, sobre momentos “mágicos” con otras personas, momentos de conexión, de paz y de quietud. A agradecer sobre esos microsegundos en los que mi mente dejaba de pensar y se abría a vivir, momentos en los que me sentía satisfecha tan sólo de estar conmigo.
Y entonces empecé a registrar esos agradecimientos diarios, y poco a poco le fui dando más importancia a la parte realmente positiva de mi día, dándome cuenta que no, no todo era negativo y yo no era toda ansiosa ni la vida era toda difícil.
Aprendí que el agradecimiento me hacía realmente sentir mejor y me mantenía con mejor ánimo, y poco a poco fui descubriendo sus razones, las cuales más adelante te comparto"

¿Qué se necesita para que el agradecimiento realmente funcione?

Creo que lo tienes que sentir y lo has de creer de verdad. Has de conectar con esos momentos del día o hechos de tu vida que realmente te generan bienestar y una verdadera gratitud. Han de ser momentos, experiencias, vivencias que te recuerdan la esencia que vive dentro de ti y que no te deja más que activar la gratitud.
Desde mi punto de vista, el “ser agradecid@” no se puede forzar ni obligar, hemos de poder experimentar la gratitud en el momento que observamos objetivamente la realidad y nos conectamos en el momento presente con ella, y de esta forma… de manera natural, agradecemos por la oportunidad de vivir eso.  Es como con los niñ@s que normalmente les decimos “dile gracias, sé agradecido” y quizás tu hija/o lo hace pero.. sin sentirlo. Yo he aprendido que es mejor no obligarlo ni decirle que dé las gracias, y yo dar las gracias por él/ella, dar el ejemplo hasta que… un día, de manera natural, espontánea y genuina, de las gracias por primera vez…
Has de poder también abrir la mente para poder recordar todas las vivencias y realidades de tu vida, reconocer más allá de esos pensamientos negativos, qué sí es real, qué sí está sucediendo.

¿Por qué el agradecimiento te hace sentir mejor?

Porque no puedes agradecer lo que no es real, agradecer te ubica en la realidad
Esta parte me encanta pues si te fijas, no puedes dar gracias por algo que no es verdad, solamente puedes agradecer lo que sí fue real de tu día o es real en tu vida. Con esto inmediatamente ayudas a tu cerebro a vivir más en la realidad que en las mentiras de la mente, te ubicas en lo que sí es real más allá de lo que no está pasando, lo que debería de pasar o lo que no pasó.
Entonces, al agradecer, estás reconociendo la verdad detrás del “no puedo” y reconoces ese pequeño momento donde sí pudiste. O ves más allá del “siempre me siento mal” y encuentras un momento del día donde te sentiste bien…
Te sales de la mente extremista y fatalista 
Por esto mismo, además de ayudarle a tu mente a ser más realista, le ayudas a salir de los extremos de pensar en función de “todo o nada” “todos o nadie”, “siempre o nunca”. Y bueno, no sé si lo sepas pero pensar de manera extremista nos hace daño porque nos sumerge en realidades absolutas de las que quizás sientas que no hay salida o que es lo peor de la vida o que fue tu peor día o que no sirves para nada… etc. etc.
Al encontrar algo por agradecer, te das cuenta que no todo fue tan negativo, malo o desagradable, y empiezas a relativizar, cosa que le ayuda mucho a tu cerebro y emociones.
Te permite ver que existe un rayo de luz en la oscuridad
Me acuerdo que habían días en los que quizás nada más tenía un momento por agradecer, y aunque fuera solamente uno, me daba la esperanza necesaria para volver a confiar en mí y en la vida, por más mal que yo me sintiera o por más sin sentido que me pareciera la vida. Con el simple hecho de tener una razón por la cual agradecer, pensaba que seguramente si seguía trabajando en mí, poco a poco encontraría más.
Te saca del victimismo
A veces cuando las personas se sienten mal tienden a echarle la culpa a los demás, a la vida o a Dios, como si el malestar te lo hubieran contagiado o enviado por alguna razón. Pero al agradecer te das cuenta que no eres víctima de nada ni de nadie y que la bondad y las cosas positivas sí pueden estar al alcance para ti.
Te abre los ojos a encontrar nuevas cosas por agradecer
Al empezar con esta práctica sucede algo muy padre y es que mientras más agradeces, más cosas encuentras por agradecer. Es como que si en una noche haces tu lista de agradecimientos, al día siguiente estás más abierto a encontrar nuevas razones o puntos para llenar tu lista de la noche. Y al mismo tiempo, te vas yendo cada vez más profundo en cosas más intangibles por agradecer pero que a su vez te dan más satisfacción.
Potencializa lo que sí funciona y le quita poder a lo que no 
No sé si estés familiarizado con la fórmula del 20/80 que dice que hay que enfocarnos en el 20% de lo que funciona mejor en tu empresa, en tu persona o lo que sea que estés emprendiendo, para que se convierta en tu 100% de atención y con eso fomentar tu crecimiento. Entonces, si te enfocas en lo que sí funciona y a eso le pones atención y te esfuerzas por seguir trabajando en la línea de eso que estás agradeciendo, el resultado es que eventualmente se convertirá en la mayoría de tu realidad.

¿Cómo hacerlo?

Yo te recomiendo que empieces por tener un cuaderno o diario que te inspire y hacer una lista por escrito de mínimo 10 agradecimientos antes de irte a dormir.
Es importante que sea por escrito porque eso permite a tu mente que se esfuerce y que realmente vea y concrete eso que agradeces. Y lo que haces es que te vas recordando todo tu día desde que amaneciste hasta la noche, buscando momentos, situaciones, hechos, sensaciones, caídas de vente o regalos que recibiste como una palabra de aliento, una mirada de comprensión, un momento de disfrute…
Y describes ese momento o esa situación.
Claro que también puedes agradecer que tengas un techo sobre ti, comida, ropa, medio de transporte y cosas por el estilo, pero intenta irte un poquito más profundo y entonces agradeces que te sientes segura debajo del techo en el que estás, que pudiste elegir la comida que tomaste el día de hoy, que tienes un medio para ir a los lugares que quieres… ¿ves a lo que me refiero?
Se trata de agradecer más de la cosa o la situación,  lo que te permite vivir y sentir.  Y entonces se vuelve un agradecimiento profundo, que te va llenando de satisfacción real.  
¿Cuánto tiempo hacerlo?
Hazlo todos los días por lo menos durante una semana, ya que a la mente al inicio le cuesta un poco de trabajo abrirse al agradecimiento y mientras más lo haces, más fácil se te hará.
En conclusión
Vive el presente 
Ya sabes, si estás en el presente, podrás darte cuenta de aquellas cosas que puedas agradecer. Y si en el momento quieres experimentar la gratitud y ya después escribirlo en tu diario, ¡está perfecto! Pero la idea es que mientras más pongas tu atención en lo que está pasando aquí y ahora, más razones encontrarás por agradecer.
Identifica los micro momentos
!Muy importante darles valor!!
Los micro momentos del día en el que todo está bien, todo está fluyendo, te sientes conectada, viva y espontánea, o bien, hay momentos donde simplemente no hay dolor, no hay ansiedad o no hay angustia, y aunque no haya felicidad o plenitud, son momentos en los que puedes…agradecer.
En lugar de enfocarte en “tengo que ser agradecida”, enfócate en experimentar genuinamente la gratitud, mientras más tengas tu atención en el momento presente y más practiques, verás que irás agradeciendo de cosas más profundas que te llenarán de mayor satisfacción y tendrán resultados positivos en tu salud.
Fuente. Rincón del Tibet

lunes, 5 de junio de 2017

EL VALOR DE LA EMPATÍA

 
!!Saludos queridas mujeres de Rivas!!
Os traigo una nueva entrada... espero os guste y os sirva de ayuda.
Namáste 
Inés

sábado, 20 de mayo de 2017

Busca la luz como los girasoles

  
Con mucho cariño os traigo esta nueva entrada que espero os guste y  llene de energía luminosa.
Namasté queridas.
Inés

lunes, 8 de mayo de 2017

TRUCOS para aliviar la ansiedad

!!Saludos queridas todas!!
Hoy os traigo esta entrada con pequeños guiños/trucos para hacer justo antes de una situación que pueda generarte ansiedad. !Espero que os guste y ayuden!!
Con mi cariño de siempre y las mejores vibraciones posibles... 
Namasté.
Inés

miércoles, 3 de mayo de 2017

EMOCIONES QUE CURAN: otros paradigmas

Hola queridas, ¿cómo estáis? Deseo  de corazón que muy bien...fluyendo con la vida y aprovechando lo mejor de ella y gestionando aquello que se nos encoja en el corazón. 
Me acuerdo de vosotras... bastante mucho :)  Y de manera bastante tranquila !y amorosa! desde luego.  
Hoy os traigo este contenido que me parece significativo... y puedo ampliar nuestras miras y zona de confort. 
Namaste.
Inés




Las curaciones espontáneas son una realidad. El cuerpo tiene una especie de ‘farmacia’ interna y puede sintetizar sus propios medicamentos, solo hay que encontrar el lenguaje mental o emocional que ponga en marcha ese mecanismo de sanación. 
Juan Carlos Mirre

En la última década, tanto las ciencias médicas como las tecnologías aplicadas al diagnóstico y a la cirugía han progresado a una velocidad muy superior a todos los avances del siglo XX. Pero no sólo se han visto grandes mejoras en la medicina, sino que también se han dado pasos gigantescos en el conocimiento de la biología y, en especial, en los campos de la neuroquímica en relación con el sistema nervioso central y el funcionamiento celular del organismo. Actualmente, son estos conocimientos los que nos permiten ir aclarando un grupo de fenómenos inexplicables hasta ahora para nuestro raciocinio. Se trata de las curaciones espontáneas, los milagros, las sanaciones chamánicas, el prodigioso efecto placebo y todo el conjunto de procesos de curación que no encuentra explicación en la medicina tradicional. Son situaciones en las que la acción mental logra curaciones similares a las conseguidas por la medicina convencional, y que incluso llega a sanarnos de ciertas enfermedades que resisten a tratamientos sofisticados. Partiendo del conocimiento actual, podemos arriesgarnos a asegurar que la mente, o mejor dicho, la unidad cuerpo-mente, es capaz de actuar mediante la acción de hormonas, neurotransmisores y neuropéptidos sobre la propia farmacia interna del organismo. El cuerpo puede sintetizar cualquiera de las moléculas creadas en los laboratorios farmacéuticos; sólo es cuestión de encontrar el lenguaje mental para poner en marcha ese mecanismo interno. Las evidencias apuntan hacia el lenguaje emocional. Si las emociones negativas nos enferman, serán las positivas las que nos curen. O eso parece.






  • Un chamán sin saberlo
    El doctor B. Moseley del Bayley College of Medicine de Houston, Texas, no sabía que estaba actuando como un chamán. Pero, a diferencia de los curanderos del Amazonas, no vestía un atuendo de plumas ni empleaba una vara de madera sagrada ni trabajaba en una choza ahumada con hierbas curativas. Este médico había realizado cientos de cirugías artroscópicas (problemas en las articulaciones) empleando dos técnicas: el lavado del cartílago con agua a presión y la eliminación de tejido calcificado y afibrosado mediante raspado. Y, en los años 90, decidió hacer una prueba, a doble ciego, con dos grupos de pacientes para estudiar cuál de las dos técnicas era más efectiva. A sugerencia de la directora del hospital, optó por incluir un tercer grupo al que se le realizaría una operación placebo.
    “Para cada remedio elaborado por el ser humano, hay una molécula química elaborada por nuestro organismo. Si fuésemos capaces de utilizar nuestra farmacia interna en lugar de depender de la síntesis química y su secuela de efectos secundarios indeseados, el restablecimiento de la salud se transformaría en un proceso natural y al alcance de todos.”
    Las pruebas se hicieron entre los años 1995 y 1998 en tres grupos de 60 pacientes (que conocían y aceptaban formar parte del experimento y que podían ser sometidos a cualquiera de las tres operaciones). Todos los enfermos eran menores de 75 años y tenían dolor en la articulación de la rodilla muy desarrollada y dolorosa y que no respondían a los antiinflamatorios.
    En las operaciones falsas se seguía todo el protocolo habitual, y tanto las enfermeras como el paciente ignoraban si se realizaría una intervención real o no. El paciente veía en un monitor todo el desarrollo de una operación normal, pero grabada. Se hacían las dos incisiones, y una vez finalizada la cirugía, se suturaban y se trataban con medicación antibiótica. El resultado fue espectacular. Las mejoras posoperatorias resultaron incluso mejores en los casos de operaciones placebo que en las reales. Diez años después, los pacientes aún siguen caminando, corriendo y practicando deporte, algo que antes ni siquiera soñaban hacer.

    Atmósfera ritual
    El propio doctor B. Moseley explica la importancia de la atmósfera ritual de sus operaciones. Consiste en habilitar un moderno quirófano, un especial tratamiento previo y posterior a la operación, enfermeras, instrumental, lo último en aparatos electrónicos de monitorización y él mismo con su bata verde de cirugía, mascarilla, gorro aséptico, lentes protectoras y manos enguantadas.
    Cada cultura responde a su chamán particular, pero el efecto es el mismo: la cura está en creer que la operación traerá la sanación, y no en la propia intervención quirúrgica. Hoy en día podemos encontrar una explicación a este fenómeno de cirugía placebo y abrir un nuevo y excitante camino hacia la nueva medicina: la de la curación espontánea.
    Mientras el doctor Moseley operaba, la mente y el subconsciente del paciente generaban la auténtica curación. Se creaba una emoción positiva de sanación. Esta situación hace segregar un enorme número de neurotransmisores y hormonas que salen de las neuronas del sistema nervioso y actúan sobre todas las células del cuerpo, en especial sobre las células del sistema inmunitario y las glándulas suprarrenales. Unas restablecen el equilibrio del sistema inmunitario que probablemente estuviese atacando el cartílago afectado y otras detienen el proceso inflamatorio que estaba dañando el cartílago, o actuando sobre las suprarrenales para que segreguen cortisol; o incluso podrían actuar sobre las células madre del cartílago para que produzcan nuevos condrocitos que renueven el tejido. La emoción positiva actúa sobre los receptores de las células para que estas procedan a la curación.
    No somos cuerpo por un lado y mente por otro: los mismos neurotransmisores y hormonas que se segregan y actúan en el cerebro se segregan también en casi todas las células del cuerpo.

    Las moléculas de la emoción
    Candace Pert es una bióloga doctorada en farmacología por la Universidad John Hopkins que ha dedicado gran parte de su vida profesional a investigar sobre la bioquímica del cerebro en los laboratorios del Instituto Nacional de Salud. Fue la descubridora de los receptores opiáceos de las endorfinas del cerebro, lo que le hubiera supuesto el Nobel… de no ser mujer.
    “Hay una comunicación química constante entre nuestras emociones y nuestro organismo. La comunicación es bidireccional: nuestras células provocan emociones y nuestras emociones provocan cambios a nivel celular.”
    Ya hacía tiempo que se sabía que las neuronas cerebrales tenían receptores opiáceos; es decir, que originaban cambios en el sistema nervioso central de los humanos cuando eran activadas por una molécula química de una planta. Pero hace unos treinta años se descubrió que, en realidad, las neuronas eran tanto o más sensibles a los opiáceos fabricados por el propio organismo: las endorfinas. Aunque parezca paradójico, todos deberíamos estar encarcelados: ¡podemos fabricar opio en nuestro interior!
    En 1999 publicó Las moléculas de la emoción, que debería haber revolucionado la medicina oficial, pero fue despreciado por el entorno académico. Con sus estudios y los de otros colegas, Pert explica que casi todas las células de nuestro organismo contienen receptores de neuropéptidos (sustancias químicas neurotransmisoras), y muchas de ellas son además emisoras o secretoras de las mismas sustancias. Hoy se conocen unos 60 neuropéptidos, neurotransmisores y hormonas con función neurotransmisora, pero es probable que en el futuro se descubran nuevas moléculas transmisoras.
    Su libro lleva un segundo título: La ciencia detrás de la conexión cuerpo-mente. Esto se debe a que por fin podemos explicar científicamente el funcionamiento holístico del organismo. No somos cuerpo por un lado y mente por otro, somos un continuo mente-cuerpo: los mismos neurotransmisores y hormonas que se segregan y actúan en el cerebro se segregan también en casi todas las células del cuerpo. Y estas sustancias liberadas por las células actúan en el cerebro.
    La presencia de receptores de neuropéptidos en los monocitos revelada por Pert es suficiente para explicar las exitosas operaciones placebo del doctor Moseley. Los monocitos no sólo son células del sistema inmunitario (macrófagos), también tienen la capacidad de reparar todo tipo de tejidos al potenciar la diferenciación celular (los macrófagos tienen enzimas que les permiten tanto destruir como fabricar colágeno), por ejemplo, cartílagos.
    Hay una comunicación química constante entre nuestras emociones y nuestro organismo. La comunicación es bidireccional: nuestras células provocan emociones y nuestras emociones provocan cambios a nivel celular.

    Risa liberadora
    Ese es el camino que emprendió Norman Cousins, aunque en 1975 todavía no se sabía tanto como ahora sobre el poder de los neuropéptidos. Padecía espondilitis anquilosante, una enfermedad inflamatoria autoinmune que oficialmente no tiene cura y que deforma progresivamente la espina dorsal. Una de las interpretaciones del origen de esta enfermedad se basa en anomalías en la renovación del colágeno, en especial el que conforma los discos intervertebrales. Entonces Cousins decidió, en común con su médico, tomar grandes dosis de vitamina C (fundamental para el colágeno). Pero también decidió que se reiría a carcajadas un mínimo de dos horas diarias, para lo cual se compró varias colecciones de películas cómicas. Cousins sabía que la risa libera enormes cantidades de endorfinas y probablemente otras hormonas y neuropéptidos, y que estas le llevarían a la sanación. Y, en efecto, superó su enfermedad y además sobrevivió más de 35 años a problemas cardiacos congénitos.
    En 1979 publicó un libro excepcional: Anatomía de una enfermedad, reflexiones sobre la curación y la regeneración. A partir de entonces y aunque no era médico ni científico, se dedicó a investigar acerca de la bioquímica de las emociones, adelantándose unos veinte años al libro escrito por C. Pert. La experiencia de Cousins nos pone sobre la vía curativa de las emociones positivas, la risa y la felicidad.




  • El estrés que nos enferma
    El polémico doctor Ryke G. Hamer, especialista en medicina interna y catedrático de universidad de Heidelberg, tenía 43 años cuando decidió tomarse unas vacaciones junto con su mujer y su hijo. Mientras se encontraban en un barco frente a la mediterránea isla de Córcega, un aristócrata italiano disparó sin motivo alguno contra el hijo del doctor, que estaba durmiendo en cubierta, acabando con su vida. La trágica muerte, unida al complejo proceso judicial posterior, afectaron profundamente a la familia Hamer. El doctor desarrolló un cáncer de testículos, en tanto que su esposa, también médico, sufrió varios episodios cancerosos hasta fallecer, siete años después, a causa de un infarto. A partir de la muerte de su hijo, del desarrollo de su propio cáncer y el de su esposa, el Dr. Hamer inició una investigación médica y llegó a la conclusión de que ambos cánceres son el resultado del grave impacto emocional que sufrieron. Posteriormente formuló las bases de lo que denominó la Nueva Medicina. En esencia y en lo referido al origen emocional de las enfermedades, las ideas del doctor Hamer coinciden con las de otros científicos, pero su Nueva Medicina Alemana chocó frontalmente tanto con la ortodoxia médica como con los intereses de la poderosa industria farmacéutica: fue inhabilitado para ejercer la medicina, encarcelado en varias ocasiones y mantiene varias causas pendientes en Alemania.
    Casi todos hemos oído hablar del estrés, pero muchos ignoran que el estrés es una emoción y, como tal, genera hormonas y neuropéptidos: el cortisol (la hormona del estrés), la adrenalina, noradrenalina y la encefalina, junto con abundante liberación de glucosa. El estrés, que fue diseñado por la evolución para que podamos huir o enfrentarnos al peligro, se ha transformado en un mecanismo de liberación de sustancias a la sangre que no son aprovechadas ni para lo uno ni para lo otro y que se acumulan en el organismo generando ansiedad, inmunodeficiencia, dolores musculares, insomnio, taquicardias y otras peligrosas reacciones que alteran el equilibrio homeostático. Así pues, según la teoría del doctor Hamer, el estrés continuo de su familia ante la muerte absurda de su hijo pasó años y meses sin resolverse, y causó… un cáncer.

    Neuropéptidos y curación
    Phoebe Snetsinger (1931-1999) era la abnegada madre de cuatro hijos que, a pesar de pertenecer a una familia millonaria y de tener aspiraciones intelectuales, lo postergó todo para dedicarse enteramente a su hogar. Esto le provocó una gran frustración, tal como lo reveló en su diario. A los 50 años fue diagnosticada de un melanoma y los médicos estimaron que le quedaba un año de vida. Fue entonces cuando decidió dedicarse plenamente a su entretenimiento favorito, al que apenas podía dedicar tiempo: la observación de pájaros. Vivió 18 años dedicada a ello y murió en plena labor en un accidente de automóvil en Madagascar. Nunca siguió ningún tratamiento contra su melanoma. Es considerada una de las expertas mundiales en aves y en sus múltiples viajes por todo el mundo logró observar y describir unas 8.000 especies diferentes.
    “No hay duda de que las emociones positivas derivadas de conseguir llevar a cabo las soñadas expectativas de vida han sido exitosas para poner en marcha los mecanismos de autocuración.”
    Su caso es el ejemplo de miles y quizás de millones de personas que se curaron espontáneamente de un cáncer o de cualquier otra enfermedad terminal o incurable, cuando decidieron dar un brusco y total cambio de rumbo a sus vidas.
    Muchas personas con curaciones espontáneas habían abandonado su rutina anterior y habían emprendido un estilo de vida que les resultaba más satisfactorio y que les hacía más felices.
    No hay duda de que las emociones positivas derivadas de conseguir llevar a cabo las soñadas expectativas de vida fueron suficientes para poner en marcha los mecanismos de autocuración generados por los neuropéptidos. En algunos casos pueden haber actuado sobre el sistema inmunitario, en otros sobre el sistema endocrino y probablemente en muchos otros casos sobre la combinación de ambos. Por un lado, eliminando las condiciones de la enfermedad y, por otro, potenciando la energía vital para restablecer la salud. Si bien en el caso de Cousins se trató de una acción racional y planificada, en el caso de Phoebe y en muchos otros, las emociones actuaron de forma subconsciente, sin que la persona llegase a percibir el proceso bioquímico iniciado por sus emociones positivas.

    La curación chamánica
    Para cada remedio elaborado por el ser humano, hay una molécula química elaborada por nuestro organismo. Si fuésemos capaces de utilizar nuestra farmacia interna en lugar de depender de la síntesis química y su secuela de efectos secundarios indeseados, el restablecimiento de la salud se transformaría en un proceso natural y al alcance de todos.
    El desafío del futuro es si seremos capaces de controlar las emociones para evitar que las percepciones negativas produzcan desequilibrios en la homeostasis del organismo y de que derive en una enfermedad, y si seremos suficientemente hábiles como para provocar emociones positivas que activen los neuropéptidos necesarios para nuestra autocuración.

    BLOG.: Nuevo Mundo

    lunes, 24 de abril de 2017

    La "amenaza de estereotipo de género"

    !!Saludos queridas mujeres!! Aquí estoy de nuevo... se que me quedan comentarios por contestar... lo haré con calma y conciencia en otro momento. 

    Hoy os traigo esta entrada que tenía ya preparada para compartiros y que espero os guste y os ayude a tomar mas conciencia de el efecto que esta sociedad patriarcal, y claro está,  sexista, hace con nosotras las mujeres, y las consecuencias que ello tiene en nuestra salud física-emocional, amén de en nuestro empoderamiento. 

    Os deseo felices momentos sentidos con alma, corazón y vida. 

    Namasté

    Inés 

     

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